El año nuevo puede traer cosas buenas o malas, y en especial sorpresas.
Cuando ha ido mi madre esta mañana a comprar la fruta y la verdura al puesto que está a la vuelta de casa, se encontró con una inesperada mudanza. Ya no había cajones, ni verduras ni fruta. El local vacío y el puestero con otro señor, quitando lo que quedaba….
Qué tristeza!!
Martín es de esos jóvenes de barrio, trabajadores, respetuosos, amables, confiados. De esa gente tan buenaza de la que queda poca. Él te dejaba servir de los cajones, te fiaba si no podías pagar todo. Hasta incluso habíamos hecho sociedad hace un tiempo ya que me compraba limones de mi huerta. Yo llenaba un balde con limones de mis dos árboles, se los alcanzaba y él me anotaba las ganancias. Luego podíamos comprar la verdura y fruta que quisiéramos que nos la descontaba.
Nunca estaba de mal humor, siempre con una sonrisa medio tímida y dispuesto a charlar con la gente. Cordial como pocos jóvenes. Trabajaba todo el día en el puesto… trabajaba bien a mi parecer…. Nada hacía augurar esta despedida…. Mamá se puso casi a llorar cuando me contó.
Entonces, salí corriendo a despedirme antes que se fuera.... Fui a devolverle 7$ que le debía. Fui a gritarle: - ¡Traidor! – porque así lo sentía. Porque se iba mi socio, porque a nadie había avisado, porque ya no lo tendríamos tan cerquita para comprar su rica mercadería.
Me sonrió, estaba ya quitando las rejas del local, dejó por un momento el trabajo y me confesó. Que hacía un tiempo había pedido trabajo en las Canteras de La Paz (ciudad limítrofe a la mía), y que anteayer le habían confirmado puesto de maquinista. Que luego de 5 años de tener la verdulería, la dejaría para probar suerte en un trabajo mejor remunerado.
Entonces, le desee mucha suerte. Porque aunque tenga unas lágrimas comprimidas en el corazón y sepa que lo voy a extrañar mucho cuando pase por allí cada día…. sé que merece mejorar. Que si hay alguien que se ha ganado el respeto y la oportunidad de mejorar laboralmente, es él.
¡Cómo voy a recordarte cuando paseando por mi huerta, vea los limoneros rebosantes de fruto y no tenga a quién llevárselos!….
¡Mucha suerte Martín!